Equipo de orientadores: humanizando la atención de salud en tiempos de pandemia

Mantener la comunicación y generar un espacio para la contención emocional de los familiares de pacientes en tiempos de pandemia, parece ser uno de los desafíos más difíciles cuando el Covid-19 nos obliga a mantener el distanciamiento en los recintos de salud.

Esa es la tarea que se impuso el equipo de Atención al Usuario del Hospital de Melipilla, como una forma de acercamiento permanente entre pacientes y sus familias. Es por eso que desde el inicio de la emergencia, el hospital local cuenta con un grupo de orientadores al servicio de la comunidad.

Se trata de nueve profesionales entre psicólogos, asistentes sociales, entre otros, que se encuentran de manera permanente en las salas de espera del servicio de urgencias, con el objetivo de informar, acompañar, orientar y acoger a los acompañantes de pacientes que ingresan al establecimiento.

En turnos de 24 horas, los siete días de la semana, la labor de los orientadores ha sido fundamental para generar un lazo de estrecha comunicación en momentos de gran ansiedad para los familiares de pacientes, que producto de la contingencia ya no tienen como acceder al acompañamiento de sus seres queridos.

Equipo de orientadores del Hospital de Melipilla realizan un importante trabajo de vinculación con los familiares de pacientes en el servicio de urgencias.

 

Estrategia de acompañamiento en Urgencias

Esta iniciativa ya lleva 4 meses en funcionamiento y se implementó al mismo tiempo que la puesta en marcha de las urgencias diferenciadas en el Hospital de Melipilla.

La contingencia sanitaria obligó a la separación de los flujos del servicio de urgencia (respiratoria y general), cambio que buscaba evitar la propagación del virus y agilizar las atenciones.

Es así que la unidad de Atención al Usuario dio el vamos a una estrategia de acompañamiento 24 horas, gracias a la reorganización de profesionales de otras áreas de trabajo, que pudieran apoyar esta importante labor de acogida, la que ha sido muy bien recibida por los usuarios.

Las experiencias del equipo en primera persona

Tamara Fernández es psicóloga y habitualmente trabaja en el servicio de Maternidad. Ella es una de las profesionales que se sumó al desafío de ser orientadora en la emergencia. Labor que según sus palabras “ha sido una experiencia de verdad muy positiva. Primero por la posibilidad de estar en primera línea realmente y aportar en este equipo Covid del hospital. Y además ha sido enriquecedor para la urgencia tener un agente psicosocial presente porque nos permite no solo orientar a los pacientes en cuanto a información, sino también hay mucho trabajo de contención que es muy beneficioso al final para el tratamiento médico”.

Su compañera de turno es Fernanda Valenzuela, asistente social que desde el servicio de Ginecología, también aceptó la tarea de unirse al equipo. Quién destacó que “como orientadores, nos dimos cuenta que una de las cosas que sí podíamos hacer en el hospital era entregar recursos, entregar herramientas a la gente. Estamos pasando por una contingencia donde no están viendo a sus familiares y tener este puente de comunicación que es el que generamos nosotros que es informativo, además de orientar y ayudar. Creo que la experiencia ha sido totalmente satisfactoria, como profesional y como persona”.

Tamara Fernández, psicóloga y Fernanda Valenzuela, asistente social ambas integrantes del equipo.

Por su parte, Carlos Retamales, psicólogo de Recursos Humanos también destaca su rol como orientador. Una experiencia que califica como enriquecedora ya que “se aborda de manera más cercana a los usuarios, sus familias, sus problemas de salud. Con la pandemia se suspendieron las visitas, está la comunicación mucho menos fluida. Entonces nuestro rol ha sido conectar a los familiares con sus pacientes que están en urgencias. Entonces la sensación de poder ayudar a todas las personas que entran por la puerta, que necesitan alguna cosa y tú puedas ayudarlos, es muy gratificante, es muy lindo”.

Su compañera de turno es Silvana Muñoz, psicóloga del área de Calidad de Vida, quien explicó que “ha sido súper enriquecedor conocer otra realidad que es súper distinta a la que yo hago que es más administrativa y toparte con el grueso que es el área clínica. Encontrarte con todo lo que los funcionarios experimentan, trabajar en turnos, ver situaciones que solo ves en las noticias pero que no te enfrentas a ellas. Entonces al encontrarte con eso, empiezas a comprender más al equipo clínico, su realidad y eso ha ayudado un poco a ver más la postura que ellos tienen frente a las situaciones de la vida cotidiana”.

Carlos Retamales y Silvana Muñoz, ambos psicólogos que forman parte del equipo de orientadores.

Otro de los profesionales que se sumó a esta labor es Carlos Schulmeyer, él es kinesiólogo y trabaja en la unidad de Desarrollo Organizacional. “Para mi ha sido volver a la experiencia clínica, estar en contacto con la gente, tratar de resolver sus problemas, empatizar con el dolor ajeno. Tratar de alguna forma de acercar el hospital a nuestros usuarios. Y tratar que tengan una tranquilidad en su atención, que de alguna u otra manera sean escuchados y que puedan resolver sus problemas a través de nosotros. Ser los ojos de ellos, ya que no pueden entrar a estar con sus pacientes”, indicó.

Carlos Schulmeyer, kinesiólogo y Lidia Bustamante, asistente social trabajan como orientadores en urgencias.

El trabajo de este equipo ha sido fundamental durante la emergencia, convirtiéndose en un nexo entre pacientes y familiares, gracias a ellos logramos humanizar la atención de salud en medio de pandemia.

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